¡Hay esperanza!  

Existen muchas razones para sentirse abrumado por el estado actual de la epidemia de opioides en Massachusetts. Sin embargo, también hay más motivos por los cuales sentir la esperanza del cambio. Además de los crecientes esfuerzos por parte del Estado para tratar el trastorno de consumo de sustancias y apoyar la recuperación, las personas que integran las comunidades de todo el estado están reconociendo su poder a nivel local. La gente se está reuniendo para abordar el sufrimiento que la adicción ha traído a sus familias, vecinos y comunidades. Están trabajando a nivel local para ayudar a otros a acceder a servicios de tratamiento y recuperación, romper el estigma con respecto a la adicción y salvar vidas, una por una. ¿Cuáles son las claves para hacer el cambio a pesar de tratarse de una batalla tan ardua? Escuchar y colaborar. 

Las pared se está derrumbando y la gente está trabajando mancomunadamente: autoridades encargadas de hacer cumplir las leyes, servicios judiciales, la comunidad de recuperación, líderes religiosos, trabajadores de la salud pública y servicios humanos y más. Al sentarse y escucharse mutuamente, las comunidades han desarrollado enfoques efectivos y creativos para satisfacer sus necesidadesLa colaboración intercomunitaria también ha sido una parte importante de la lucha contra esta epidemia. No hay competencia aquí: las comunidades están compartiendo información, ideas, y estrategias. Aprenden sobre la marcha by compartiendo lo que funciona y lo que se debe cambiar.  

A la mayoría de las personas involucradas en este trabajo les ha tocado vivir esta crisis. Hay una sensación de urgencia y, para muchos, es muy personal. Los padres o abuelos que han perdido hijos ahora participan en la organización y brindan servicio voluntario en centros de rehabilitación de opioides. Los técnicos en emergencias médicas que tratan sobredosis tras sobredosis realizan un seguimiento con la policía y líderes religiosos para visitar los hogares de aquellas personas que sufrieron la sobredosis. Los líderes religiosos se están conectando con comisiones de salud para educar a su comunidad con respecto a cómo usar Narcan. Los departamentos de policía están trabajando con profesionales de la salud pública para desarrollar un sistema de comunicación entre pueblos y ciudades para asegurarse de que ninguna persona que sufra una sobredosis —o sus familiares— se escabulla.  

Kathy Leonard de Marlborough ha descubierto un nuevo propósito y sanación a través de su activismo. Luego de perder a su hijo por una sobredosis, ha participado activamente en una coalición local de lucha contra el abuso de sustancias, organiza el evento del Día Internacional de Concientización sobre la Sobredosis de la ciudad de Marlborough y, con la ayuda de otras personas, ha creado MetroWest HOPE (Ayuda, extensión prevención y educación, por sus equivalentes en inglés “Help, Outreach, Prevention and Education”), un centro de rehabilitación para ayudar a guiar a aquellas personas que sufren una adicción y se ven afectadas por esta hacia los recursos y el apoyo. El objetivo es que cuando las personas salgan por la puerta tengan información, algunos pasos a seguir y la sensación de que cuentan con apoyo. Aunque no ha hecho nada de esto sola, es por personas como Kathy que se está produciendo un cambio real en la práctica.  

En esta serie del blog, hablaremos sobre más de los lugares en los que encontramos esperanza. Se está generando acción en muchos niveles y en todos los rincones del estado. Si desea obtener información sobre cómo participar activamente en su comunidad, llame a la línea telefónica de ayuda 800.327.5050. Y como siempre puede llamar a la línea telefónica de ayuda al 800.327.5050 para buscar opciones de tratamiento y servicios para respaldar la recuperación.